El 13 de noviembre de 1985, a las 9:09 p. m., el Nevado del Ruiz hizo erupción y desencadenó una avalancha de lodo y rocas que sepultó al municipio de Armero, Tolima. En apenas minutos, más de 23 000 personas perdieron la vida y cerca de 5 000 resultaron heridas, en una de las mayores tragedias naturales de la historia de Colombia.

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Sin embargo, lo más doloroso es que la catástrofe fue anunciada con meses de antelación. Desde septiembre de 1984, el volcán mostraba señales de actividad: columnas de vapor, olor a azufre y microsismos que inquietaron a los expertos del Instituto Geofísico de los Andes Colombianos (INGEOMINAS).
En marzo de 1985, equipos colombianos e italianos elaboraron mapas de riesgo que situaban a Armero como zona de altísima amenaza por flujos de lodo. Un informe del 7 de septiembre de ese año advertía que una erupción podría sepultar completamente el pueblo, pero las autoridades locales minimizaron el peligro por temor a provocar pánico entre la población.
La noche del desastre
La tarde del miércoles 13 de noviembre, el Nevado del Ruiz lanzó una serie de explosiones y columnas de ceniza. A las 7:00 p. m. cayeron sobre Armero, mientras las emisoras locales pedían calma.
A las 9:09 p. m., el volcán erupcionó violentamente: el calor del magma derritió los glaciares del cráter y generó cuatro flujos de lodo (lahares) que descendieron por los ríos Azufrado, Gualí y Lagunilla.
Entre las 10:30 y las 11:30 p. m., la avalancha principal —de hasta 10 metros de altura y 50 km/h de velocidad— llegó a Armero, a 48 kilómetros del cráter. El pueblo fue sepultado en cuestión de minutos. Las calles, las casas, los árboles y las vidas desaparecieron bajo una masa oscura de lodo caliente y escombros.
Los servicios de emergencia se vieron colapsados: las vías estaban destruidas y las comunicaciones interrumpidas. Las imágenes de la tragedia, especialmente el caso de Omayra Sánchez, se convirtieron en símbolos de dolor y en denuncia ante la falta de prevención estatal.
Un país que aprendió entre ruinas
El desastre de Armero dejó lecciones profundas. La tragedia dio origen, en 1988, al Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres y, años después, a la Ley 1523 de 2012, que regula la gestión del riesgo en Colombia.
Cuatro décadas más tarde, el antiguo municipio es hoy un campo cubierto de cruces blancas, donde los sobrevivientes y familiares mantienen viva la memoria de quienes se perdieron aquella noche.
El Nevado del Ruiz sigue activo y, según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, más de medio millón de personas habitan aún en zonas vulnerables a lahares. Las autoridades insisten en la importancia de no repetir la historia.
“Armero 1985”: la memoria revive en imágenes inéditas
En conmemoración de los 40 años de la tragedia, Teleantioquia, en coproducción con Programar Televisión, presenta el documental “Armero 1985”, dirigido por Germán Duarte.
La producción está construida exclusivamente con material inédito del histórico Noticiero de las Siete, recuperado a partir de los casetes originales de cámara.
El documental reconstruye el viaje de tres periodistas hacia el lugar de la tragedia, en las horas posteriores al desastre, y revela cómo su mirada y su cobertura se transforman al enfrentarse con la magnitud del horror. Con un enfoque experimental y testimonial, esta obra invita a reflexionar sobre los límites del periodismo para narrar lo inimaginable.
Emitido exactamente cuatro décadas después de los hechos, Armero 1985 es tanto un documento histórico como un acto de memoria colectiva que rescata la voz de quienes registraron el inicio del dolor nacional. El documental se estrenará el jueves 13 de noviembre a las 8:00 p. m., con repetición el domingo 16 de noviembre a las 8:00 p. m., por la señal principal de Teleantioquia.