Una intensa ola de calor golpea a gran parte de Europa Occidental en el inicio del verano, dejando un saldo de decenas de personas fallecidas, cortes en el suministro eléctrico y el cierre preventivo de escuelas y sitios de interés cultural.
Las temperaturas extremas, acompañadas de noches inusualmente cálidas, han elevado el riesgo para la salud de millones de habitantes. De acuerdo con científicos especializados en clima, este episodio habría sido «prácticamente imposible» sin la influencia del cambio climático provocado por la actividad humana.
Los investigadores señalan que las altas temperaturas nocturnas registradas durante esta semana son ahora hasta 100 veces más probables que hace apenas dos décadas, como consecuencia del calentamiento global.
Las autoridades mantienen alertas en varios países y recomiendan a la población evitar la exposición prolongada al sol, mantenerse hidratada y prestar especial atención a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
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