Noticias de Colombia-Fenómeno de El Niño a Superniño? El examen climático para Colombia

El artículo de Semana aborda la creciente preocupación en Colombia ante la posible llegada de un fenómeno de El Niño de gran intensidad, incluso un «Superniño», durante el segundo semestre de 2026. Este evento climático, caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, podría generar sequías, riesgo de apagones, presión sobre los embalses, impactos en la salud pública y amenazas para la producción agropecuaria en el país.

La probabilidad de formación de El Niño ha encendido las alarmas, especialmente por el recuerdo del apagón de 1992 y los efectos de los fenómenos de 2015-2016 y 2023-2024, que obligaron a medidas extraordinarias para garantizar el abastecimiento de agua y afectaron el sistema eléctrico, la ganadería y la salud. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió el 2 de junio de 2026 sobre un 80% de probabilidad de un episodio de El Niño entre junio y agosto, con la posibilidad de que sea «al menos moderado, e incluso fuerte».
Ghisliane Echeverry, directora del IDEAM, destaca que el fenómeno se instala en un contexto de temperaturas medias del planeta más altas, tanto atmosféricas como oceánicas, lo que genera mayor incertidumbre sobre sus efectos. Ejemplos de impactos ya se observan en países como Honduras, que ha declarado emergencia hídrica por sequías y altas temperaturas, y Panamá, que experimentó una sequía en 2023 que afectó la operación del canal.

Impactos Regionales en Colombia

El meteorólogo y analista climático Max Henríquez señala que las anomalías térmicas actuales rondan los 0,4 °C por encima de lo normal, con proyecciones de algunos modelos internacionales que podrían acercarse a los 2 °C hacia septiembre, indicando un fenómeno severo. Camilo Prieto, experto en cambio climático, estima en un 30% las posibilidades de un «Súperniño».
Las regiones más vulnerables en Colombia incluyen:
Región Pacífica: Departamentos como Chocó experimentaron déficits de lluvias en 2015-2016, una situación crítica para una de las zonas más húmedas del planeta.
Amazonía: En 2023-2024 se registraron incendios forestales y reducción de caudales, lo que Henríquez describió como una «tragedia» que podría repetirse.
Región Caribe: Aunque las lluvias superaron las predicciones en el primer trimestre de 2026, el incremento de temperaturas ha sido crítico, con ciudades como Valledupar o Cartagena experimentando calores cercanos o superiores a los 40 °C.
Bogotá y la región Andina: No están exentas de riesgos, con altas temperaturas históricas y el recuerdo de racionamientos de 2024 y 2025. La reducción de lluvias podría afectar los embalses de 13 departamentos.

Preparación del Sector Energético

El sector de la energía eléctrica es uno de los más preocupados. Alejandro Castañeda, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), advierte que la situación actual es más frágil que hace tres años debido a dos problemas principales:
1.Deudas significativas: Existen deudas de 2.2 billones de pesos por parte de Air-e con el sistema eléctrico colombiano, de los cuales 1.5 billones corresponden a agentes térmicos, lo que implica una falta de liquidez para comprar combustibles.
2.Déficit de energía firme: Hace tres años había un excedente del 3% en energía firme (la energía disponible en momentos críticos), mientras que hoy existe un déficit del 2.6%.
Castañeda aclara que el riesgo de racionamiento no es inmediato, sino que se proyecta para el segundo trimestre del próximo año. La estrategia es complementar la energía hidráulica con la térmica. El objetivo es que los embalses, que actualmente están al 65%, alcancen el 80-85% de su capacidad para diciembre, antes del verano normal en Colombia. El IDEAM, a través de Ghisliane Echeverry, confirma que la oferta hídrica se verá disminuida, con un impacto paulatino que podría ser más crítico en enero.
El artículo concluye que la pregunta sobre el racionamiento de agua es una decisión que recae en las alcaldías, lo que indica la complejidad y la descentralización de la respuesta a este fenómeno climático.))