Un informe preliminar de la Dirección Técnica de Investigación de Accidentes Aéreos (DIACC) entregó nuevos detalles sobre el accidente aéreo ocurrido el pasado 28 de enero en la ruta Cúcuta–Ocaña, en el que murieron 15 personas. La aeronave, operada por SEARCA para SATENA, se estrelló en una zona montañosa tras descender a una altitud inferior al relieve del terreno.
Durante una rueda de prensa, la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, el director de la Aeronáutica Civil, Luis Martínez, y el director de Investigaciones Aéreas, Álvaro Bello, explicaron los hallazgos iniciales basados en la información de los grabadores de voz y datos de vuelo.
Última comunicación
Según el informe técnico, la última comunicación registrada ocurrió a las 4:53:38 p.m., cuando la tripulación reportó su posición a 15 millas náuticas del destino y recibió la instrucción de cambiar a frecuencia de autoanuncios. Después de ese momento no se registraron nuevas comunicaciones con el control aéreo.
Descenso crítico antes del impacto
Los datos del sistema ADS-B muestran que la aeronave volaba inicialmente a 7.900 pies (aproximadamente 2.400 metros) y a 273 nudos (unos 550 km/h). La última traza registró un descenso a 6.500 pies y una velocidad de 234 nudos.
Este dato resulta clave para la investigación, ya que esa altitud se encontraba por debajo de la altura de las montañas del área donde ocurrió el impacto.
Investigación continúa
El coronel Bello señaló que estos elementos permiten avanzar en la reconstrucción de los hechos, pero aclaró que las causas definitivas del siniestro se conocerán únicamente en el informe final.
Las autoridades continúan con el proceso técnico para determinar con precisión qué provocó la tragedia que enluta a las familias de las víctimas y al país.